Contratos de Préstamo


Los Contratos de Préstamo en sus diferentes variantes, son instrumentos jurídicos utilizados con mucha frecuencia en las operaciones diarias para obtener créditos, tanto por personas físicas como morales, siendo por ejemplo, el préstamo mercantil, el mutuo civil, apertura de crédito simple, y apertura de crédito en cuenta corriente.


El Contrato de Préstamo Mercantil se encuentra regulado por los artículos 358 al 364 del Código de Comercio, entre sus elementos, destaca que se trata de un acuerdo de voluntades exclusivamente entre comerciantes, debiendo incluirse en el clausulado

del contrato la manifestación expresa de que la casa prestada debe destinarse a actos de comercio, quedando expresamente pactado que no se puede utilizar para fines distintos, así mismo, quien recibe la cosa en préstamo, debe otorgar una garantía.


Por su parte, el Contrato de Mutuo Civil, encuentra su fundamento legal en los artículos 2384 al 2397 del Código Civil Federal, contemplando entre estos artículos las figuras correspondientes al Mutuo sin Interés y el Mutuo con Interés, esta figura se caracteriza por ser una acuerdo de voluntades entre personas tanto físicas como morales que no necesariamente deben ser comerciantes, el destino del préstamo no tiene un destino específico y en general puede o no señalarse el pago de intereses, sin embargo, es requisito para su validez que este tipo de contrato debe constar por escrito.


Dentro de las figuras de préstamo, también se encuentra el contrato de Apertura de Crédito Simple, esta figura encuentra su fundamento legal en los artículos 291 al 301 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, al igual que el préstamo mercantil, este contrato está limitado a llevarse a cabo exclusivamente entre comerciantes, en este tipo de contrato, el acreditante pone a disposición del acreditado una determinada cantidad de dinero limitada, conocida como línea de crédito, por un cierto plazo de tiempo, para que disponga de ella de manera diferida y exacta, en las cantidades y en los momentos en que se presupuesta que los necesitará, igualmente, deben pagarse intereses, prestaciones, gastos y comisiones pactadas dentro del contrato y el uso debe utilizarse para actividades propias del comerciante.


Finalmente, el contrato de Apertura de Crédito en cuenta corriente, se encuentra regulado por los artículos 296 al 301 y 306 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, al igual que el contrato de apertura de crédito simple, se trata de un acuerdo de voluntades entre comerciantes, y tiene como principales características que el acreditante pone a disposición del acreditado una determinada cantidad de dinero limitada (línea de crédito), por un cierto plazo de tiempo, para que disponga de ella permanentemente durante la vigencia del contrato, deben pagarse los intereses que pacten las partes que intervienen en el mismo, debe utilizarse para actividades propias del comerciante y debe otorgarse una garantía.